19 de octubre de 2015

PULGARCITA Ferres en Pulgarcita da una mirada a los jóvenes y sus costumbres, donde no sólo reflexiona sobre el rol de los adultos que no han sabido generar o inventar nuevos vínculos en nuevos escenarios sociales, “¿nos sorprende que hagan amigos a traves de las redes y se comuniquen con otros jóvenes de cualquier parte del mundo?, ¿Qué enseñar, entonces, en esta nueva época de cambios y mutaciones?, ¿Cuál es el rol de los profesores, atrapados en las instituciones que, como Serres indica, emiten una luz de constelaciones que ya están muertas hace mucho tiempo?” (Garralón, 2009) Serres presenta una sociedad en la que los jóvenes no temen a la misma muerte, ya no saben vivir en pareja, se divorcian; ya no sabe estar en clase, se mueve y charla; ya no va a rezar a la iglesia. Las ideologías se declaran muertas en todas partes: las pertenencias que reclutaban son las que se desvanecen. Quedan por inventar nuevos lazos. Nosotros, los adultos, no hemos inventado ningún lazo social nuevo. Esta transformaciones que llamo “hominiscentes” crean en medio de nuestro tiempo y de nuestros grupos una grieta tan amplia y tan evidente que pocas miradas han podido medirla en su justa dimensión. En el lado posterior de esta falla, hay jóvenes a los que pretendemos dispensar una enseñanza, en el seno de marcos que datan de una época que ya no reconocen: edificios, patios de recreo, salones de clase, anfiteatros, campus, bibliotecas, laboratorios, incluso saberes…, marcos que datan de una época y estaban adaptados a un tiempo en el que los hombres y el mundo eran lo que ya no son. ¿Qué transmitir? ¿A quién? ¿Cómo transmitirlo? ¿Qué transmitir? ¡El saber! La evolución histórica de la pareja soporte-mensaje es una buena variable de la función de enseñanza. En consecuencia, la pedagogía cambió al menos tres veces: con la escritura, los griegos inventaron la paideia; luego de la imprenta, pulularon los tratados de pedagogía. ¿Y hoy en día? Con el acceso a las personas por el teléfono celular, con el acceso a todos los lugares por el GPS, el acceso al saber ya está abierto. De una cierta manera, ya es transmitido siempre y en todas partes. Objetivado, por cierto, pero además, distribuido. No concentrado. El antiguo espacio de las concentraciones se diluye, se expande; vivimos en un espacio de vecindades inmediatas, pero, además un espacio distributivo. Hoy la pedagogía cambia por completo con las nuevas tecnologías. Este cambio tan decisivo de la enseñanza, cambio que repercute poco a poco en todo el espacio de la sociedad mundial y el conjunto de sus instituciones caducas, un cambio que no afecta, al conjunto de nuestras instituciones. Desde hace algunas décadas, veo que vivimos un período comparable a la aurora de la paideia, luego de que los griegos aprendieron a escribir y a demostrar; semejante al Renacimiento que vio nacer la imprenta y vio aparecer el reino del libro. 5. Tornada Frente a estas mutaciones, es probable que convenga inventar novedades inimaginables, fuera de los marcos caducos que siguen formateando nuestras conductas. Bibliografía Garralón, A. (09 de 2009). http://anatarambana.blogspot.com.co/2014/09/lo-nino-ya-no-se-pierden-pulgarcita.html. Serres, M. (2012). Pulgarcita. París.

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